La peste 1

Las pestes en el mundo aparecen cada cien años, ¿tienen algún propósito?

Los cristianos tratarán de explicar lo inexplicable y hay que tener mucho cuidado con las opiniones. Estarán los que dicen que vienen del diablo y otros pensarán que es una depuración divina. Se están yendo los sabios de esta tierra, ancianos ricos y pobres, creyentes y no creyentes, sin discriminación.Jesús se limitó a decir que cerca de los tiempos finales habrá pestes, nada más. ¿A quién se la atribuimos? Les recordaré que Dios dejó en manos del hombre toda la naturaleza. La causa de la extinción de animales corresponde al manejo inapropiado de esa autoridad.Dios no hizo ambientes sucios, nosotros lo hicimos y hemos generado enfermedades casi incurables con un alto costo. La ley de Moisés tenía mucha similitud con lo que se recomienda con el Covid-19. Lavarse las manos, no tocar a los muertos, qué animales no se debían comer, ¿por qué? porque la autoridad se le otorgó al ser humano.Nadie parece culpable en este asunto, excepto nosotros. Según se comenta, el virus en cuestión apareció en un poblado chino donde se rompieron todas las reglas de alimentación.¿Los cristianos estábamos preparados para esto? La respuesta es NO. Ni el más reconocido profeta se adelantó y levantó su voz, bueno quizás estaba profetizando prosperidad y la muerte llegó. Llevamos más de un mes sin culto, sin ofrendas y no sabemos cuándo terminará ni cómo. Lo sé, Dios ayuda para bien pero no evita que las cosas pasen. Alquileres que no se pagarán,

Iglesias que cierran, creyentes sin recursos y ancianos que nunca veremos.

Sí, esto es posible. Lo hemos llamado la enfermedad de los ricos porque no hay economía que salve a nadie. ¿Beneficios? ¡Sí, algunos! Pastores menos estresados, ni siquiera pueden ver a su psicólogo, sin viajes y mucho, pero mucho tiempo con sus familias, sus hijos le darán mucho valor. Querido ¿tenés tiempo para mí? Todo el que quieras.Nos enseñará a ahorrar y a valorar la dadivosidad de las ovejas. Probemos predicar lo del profeta Habacuc 3:17-19, claro que es fácil hablar sin estar en esta situación.Los culpables de esta peste somos todos nosotros, porque violamos el pacto sempiterno, Isaías 24:5. Hagamos lo que dice Jeremías en Lamentaciones 3:26-27, bueno es esperar en silencio y callarnos. Esto no solo es cuestión de fe, sino de obediencia; ¡ah!!! tomá mate solo.El sabio dijo: en el día de la adversidad considera.

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